lunes, 30 de noviembre de 2020

No dejes que esa roca se forme

   Uno cree que habla para que los demás lo escuchen, y es verdad. Pero...

  Cuando encontramos que tenemos algo que decir, pero creemos que no nos van a escuchar, a veces elegimos callar. ¿Es esa la mejor opción?Pues, no lo creo. Cuando uno no deja salir lo que golpea en nuestro interior desesperadamente, se seca y queda como una piedra, ocupando un espacio que no le corresponde. 

Aprendí que no solo hay que hablar para que nos escuchen, sino también para que lo que nos molesta, salga y deje de hacerlo. Si es posible hay que decírselo a la persona a quien se dirigen esas palabras, sino puede ser a alguien que le tengamos confianza, a través de un mensaje, una frase, una canción que podamos cantar con todas nuestras fuerzas, en un cuaderno, en un blog o donde se te ocurra. En el único lugar que no lo tenes que dejar permanecer es adentro, sácalo, libera esa voz que solo busca expulsar la roca quiere formarse en nuestro interior, no le permitas que busque otra opción más salir.

  Una vez que lo hagas, es probable que todo sea diferente, no por el otro, eso ya depende de él. Lo diferente vas a ser vos, que ahora tenes mas espacio para guardar lo maravillosos regalos que te da la vida. 

  Nunca dejes buscar la mejor versión de vos!!!!

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Encontré esto en mi borrador... (18/5/2017)

  El tiempo sigue pasando y continuo en la búsqueda de lo que quiero hacer.
  Hace unos seis meses después de seguir siendo rechazada o ni siquiera ser tomada en cuenta en cada trabajo en el que presento mi currículo, decidí (después de dar mil vueltas, investigar, dudar, ect.) comenzar un curso de Estilista (Peluquería) porque me entusiasmo la idea de como se llevaban a cabo las clases, y que las herramientas las proporcionaba el lugar durante la lección, así que lo único que debía pagar era el curso.
  Todo iba bastante bien hasta que tuve la oportunidad de experimentar lo que era el trabajo en una peluquería de mi barrio como asistente. No me gustó como me sentía, si hay algo que no tolero es la falsedad y si bien sé que para trabajar con personas implica tratar con todo tipo de ellas, uno puede ser amable, respetuoso y cordial sin necesidad de ser falso. Pero todas y cada una de ellas eran como víboras bien maquilladas y con el pelo arreglado (Jaja...) en especial mi jefa. Sonreía todo el tiempo y  cuando cada cliente se iba lo criticaba como si fueran las peores personas del universo. Hasta ahí, no me gustaba, pero intentaba aguatar.
  Para contar esto necesito aclarar que mi jefa era extranjera y mientras a mi me daba igual, parece que a ella no. Cada persona que entraba de su país natal eran la luz de sus ojos (cosa que no tiene nada de malo), pero los de mi país, el suelo que ambas pisamos y en el cual vivimos, resulta que esta lleno de ladrones, mentirosos, vagabundos que no quieren trabajar, drogadictos, y así puedo seguir más. Obviamente, me lo aguanté porque no me iba a poner a discutirle. 
  Con el tiempo empecé a notar que muchas de las cosas que hacía se contradecían con lo que estaba aprendiendo en mi curso, pero supuse que cada uno tiene sus formas. El problema fue cuando empezó a querer acusarme de lo que no salía tan bien como debería y los errores que me marcaba en lo privado comenzó a hacerlo en publico (lógicamente cometí errores como cualquier ser humano y mas por ser inexperta) y no parecían criticas constructivas, sino mas bien destructivas, pero siempre con una sonrisa en la boca. Cito: "Ella no sirve para peluquera, no tiene paciencia" (mantengan la imagen sonriente en su cara, como si fuera una broma), "Te da miedo, no?" (siempre frente a un cliente, mientras intentaba verme lo más segura posible), "Anda a cortar el pelo" (Consiente de que no había llegado a esa parte del curso), "Sos tonta vos" (sonriendo), "Si yo no meto mano, no me quedo tranquila, jaja..." y así varias cosas más. Y a todo esto no me queje del pago escaso que me daba por nueve hs. de trabajo en el que, limpiaba, lavaba a todos los clientes, le aplicaba tintura, hacia compras...
  Así que "renuncié" y estuve a punto de abandonar el curso hasta que mi sobrino me pidió que le aplique una tintura y me dí cuenta que realmente me gusta muchísimo hacer esto. 
  Tal vez a muchos les parezca una tontería, pero no lo es para mi. Soy una persona muy sensible y aunque vivo intentando no demostrar mis debilidades, no soporto a las personas que se sienten bien rebajando a los demás.